Por. Sonia Toloza H., Fundadora N° 47 en escritura., Ex PP y dirigente del magisterio.

La presidenta del Centro de estudios del Magreb ha hecho llegar una carta/informe a quienes firmamos el acta fundacional de esta organización cuyo objeto es “dar a conocer, en Chile y América Latina, el proceso de cambios que se realiza en Marruecos”, ocasión en que, de acuerdo a información entregada en esa ocasión, la solución, con reparación y justicia a quienes sufrieron atropellos a sus derechos humanos en los llamados “años de plomo”, nos llamó profundamente la atención, especialmente porque quien impulsaba esta iniciativa era el propio rey de Marruecos, motivando con ello nuestra asistencia y, junto a otras 68 personas,  que firmáramos la escritura que da forma a este centro. Lamentablemente, durante estos años recibimos muy poca información del centro, que se limita a 3 reuniones con el señor Moraga y otras 2 con el Dr. Mario Concha. Por lo anterior es que agradecemos a la actual presidenta, señora Carmen Zamora, que nos enviara esta carta/informe, haciéndonos parte de una gestión que no se limita a la incondicionalidad con alguna embajada, sino también porque plantea, con franqueza, problemas reales que han existido y que se puede resumir en una frase del texto: “Somos un centro de estudios y debemos ser tratados y respetados como tales. No entenderlo así, significaría que empezamos a tener muy pocas cosas en común”.

Antes de esto la presidenta alude al texto publicado en el importante portal, www.infomarruecos.map con la firma del destacado analista Hassan Achahbar que, entre otras cosas, solicita “que pare de una vez la hemorragia de gastos mal invertidos en la inútil y mal llamada diplomacia parlamentaria”. Sin duda se refiere a los verdaderos “tour” parlamentarios que, en Chile, ha cubierto desde comunistas a pinochetistas, donde gran parte de los viajeros y en muchos casos, no han estado siquiera en la sala cuando se ha votado lo referente al Sahara, pero si asisten a las recepciones en casa de la embajadora, la misma que, según dice Carmen Zamora en su informe: “el 17 de septiembre se comprometió a coordinar y reactivar actividades con nuestro centro, pero de la cual no hemos recibido ni siquiera un llamado”. Sin duda la molestia de nuestra presidenta se explica al ver que el centro, según se nos informa, no es un pequeño grupo de amigos, sino que hoy cuenta con 78 miembros entre profesionales, dirigentes sociales y académicos, además de lazos con organizaciones de 9 países y que fuera creado para cubrir una tarea de importancia, como es dar a conocer la realidad del Sahara. Este trabajo ha sido despreciado, aislado y reemplazado por “una hemorragia de gastos en una mal llamada diplomacia parlamentaria” como dice el analista y ejecutada, por “ciertos diplomáticos mantenidos en el puesto a pesar de los cambios en desarrollo en toda la región”. Carmen Zamora, Junto con declarar que Marruecos “es un país que queremos y admiramos”, hace alusión a un reciente viaje a la ONU, “donde concurrimos para apoyar a Marruecos en su postura sobre el Sahara,  nos reunimos con la encargada de ver estos asuntos, le entregamos documentos informativos sobre las actividades del centro  y detalle de gastos que ni siquiera ha tenido respuesta, tampoco los proyectos sobre estudios étnicos, intercambio escolar Chile/Marruecos y otros, cuyo atropello al centro es coherente con la designación de chilenos para la IV comisión de la ONU, donde en medio de un secretismo inexplicable, sin consultar a nadie y menos considerar que en nuestro país existe un centro, precisamente, para representar y ver estos asuntos.

Sin duda, la referencia del profesor Hassan Achahbar sobre: “la miopía de ciertos diplomáticos mantenidos en el puesto a pesar de los cambios en desarrollo en toda la región, tiene toda la razón y el trato, o mal trato hacia el centro, en este contexto se explica”. Con razón Carmen Zamora y con amargura dice que “no se ha valorado el esfuerzo de años y tampoco nuestros enfrentamientos directos con los enemigos de Marruecos, sino que se privilegió el trato con representantes de un parlamento desprestigiado, que más del 80% del país rechaza o interlocutores y “asesores” como un ex diputado vinculado a escándalos de corrupción o un periodista que hasta hace muy poco animaba las fiestas del polisario en Chile y Argentina”

Claramente existen miradas distintas sobre el trabajo del centro y sorprende la lealtad de la presidenta con Marruecos al reiterar que: “nuestra voluntad ha sido y sigue siendo cumplir el mandato fundacional, pero eso requiere de un mínimo de respeto hacia una corporación de la sociedad civil, legalmente constituida que durante toda su existencia ha dedicado sus mejores esfuerzos para dar a conocer la realidad del Sahara en Chile y el continente. A todos consta que solo hemos reclamado independencia para resolver nuestras actividades y un apoyo mínimo para desarrollarlas. Que se convoque para actividades importantes, como la IV comisión a personas de Chile y otros países, con dudosa representatividad y que nunca han enfrentado o han sido insultados por el Polisario como lo hemos sido nosotros, demuestra que la miopía de que nos habla el profesor Achahbar es una realidad”.

Hoy personas cercanas al centro tienen presencia en la segunda central sindical más importante de Chile, en una estructura internacional de los derechos humanos, la adhesión de 127 dirigentes representativos de 29 centrales sindicales del continente, 3 diarios electrónicos, un programa de TV con cobertura nacional – www.frenteafrente.cl –  34 organizaciones sociales con personería jurídica y una presidenta regionalista que ha sido candidata al senado de la república con importante votación. Esto, de acuerdo a lo que nos informa un ex presidente del centro, no tiene importancia para algunos burócratas, pero sí la tiene para quienes, sobre la base de lo que sabemos de Marruecos, nos ha comprometido con ese país, donde su propuesta de autonomía regional para el Sahara y la solución a violaciones de los derechos humanos cometidas en el pasado, nos compromete con el centro y su directorio, como personas y dirigentes representativos de la sociedad civil.

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